|
Roma por ejemplo, empezó
la conquista de más territorios, justamente con los que tenía
excelentes vínculos comerciales y culturales, es decir: ya
estaban “conquistados” de forma racional y civilizada,
principalmente en lo cultural y artístico.
Pero apareció la
irracionalidad; empezó una nueva “conquista” y… bueno, ya no
existe el imperio Romano. Paradójicamente lo que todavía
sobrevive es la huella de su manifestación artística, y sus
ruinas arquitectónicas.
Lo que quiero resaltar con esto es la importancia de las
diferentes manifestaciones artísticas y sus creadores. Son más
importantes de lo que se pueda suponer.
Los artistas son sin duda, seres especiales que tienen la
sensibilidad de percibir más profundo que los demás, y lo
plasman para la inmortalidad.
Pero no solo son cronistas del tiempo o simples espectadores,
también son actores y creadores del futuro de una raza. Llegan a
imponer tendencias estéticas e influir positivamente el estado
de ánimo o conciencia del espectador.
No deben adaptarse al entorno. Si observamos a nuestro alrededor
(calles, parques, viviendas), veremos que nosotros hemos
adaptado lo físico a nuestro gusto. Nosotros modificamos el
entorno, no es el entorno el que nos maneja. Y son los artistas
los que lo hacen estético, es decir bello.
Obsesionarse con el pasado y estarlo reviviendo, se puede
considerar psicosis. Quedarse fijo en el presente (en los
problemas) nos pone neuróticos.
Pero encontrar SOLUCIONES que tienen que hacerse realidad a
corto o mediano plazo (futuro), es lo que nos mantiene cuerdos y
con vitalidad. Es decir, poder crear el futuro.
Los artistas tienen la habilidad de mirar el pasado, hacer su
denuncia social sin quedar sicóticos. Pueden ver el presente y
superar la neurosis; y principalmente mirar el futuro (nuestros
sueños) hacerlos visibles y contagiarnos de esperanza.
Así, los artistas son quienes pueden moverse con mayor facilidad
por el pasado, presente y futuro; y si desarrollamos el artista
que todos tenemos dentro, este mundo será mucho mejor. Claro
está que todo esto es un trabajo de equipo, y todos tenemos que
apoyar el arte y a sus protagonistas para que nuestra
civilización no muera, y no sean solo sus ruinas culturales las
que sobrevivan, sino su gente, los creadores y los benefactores.
Afortunadamente existe todavía una conciencia común, que aunque
dormida, está presente y se manifiesta cuando es necesario.
Quiero invitar a todos para que esa conciencia no permanezca
dormida, no esperemos a que sea demasiado tarde para usarla,
apoyemos la cultura y fortalezcámosla. Seamos los forjadores de
nuestro destino, a nuestro gusto y con la decisión necesaria.
|